1. Identificación y Estatus Canónico
La Iglesia Arciprestal de la Santísima Trinidad y Santa María constituye el principal hito del perfil vernáculo de Alcaraz. Su identidad canónica actual es el resultado de un proceso de fusión administrativa y litúrgica de las dos parroquias primigenias: la antigua Santa María —ubicada originalmente intramuros del alcázar— y la de la Santísima Trinidad, de cronología más reciente. Pese a que en el imaginario colectivo y la historiografía local se alude frecuentemente al templo como "catedral" o "colegiata", estas denominaciones responden a su excepcional monumentalidad y no a su rango institucional. Dicha ambición arquitectónica encuentra su origen en el apogeo económico de Alcaraz como centro textil y administrativo, consolidado tras la concesión del título de ciudad por Juan II en 1429, requisito que exigía una población superior a los 6.000 habitantes y que demandaba un espacio cultual acorde a su estatus.
2. Contexto Histórico y Cronología de Construcción
La fábrica actual es un palimpsesto pétreo que sintetiza la evolución de la ciudad desde el medievo hasta la Edad Moderna. Los hitos cronológicos fundamentales se articulan de la siguiente manera:
· Siglo XIV: Inicios de la fábrica gótica primitiva, cuyos vestigios sufrieron importantes daños estructurales en el siglo XVIII.
· Siglo XV: Consolidación del gótico flamígero y expansión de las naves tras la estabilidad posterior a la conquista de Alfonso VIII (1213) y la consolidación del Alfoz.
· Siglo XVI: Periodo de máximo esplendor bajo el mecenazgo de los Reyes Católicos y Carlos I, donde se introduce el lenguaje renacentista vandelviriano.
· Siglo XVIII: Reconstrucción de las secciones del siglo XIV colapsadas tras el devastador impacto del Terremoto de Lisboa (1755), que obligó a una reordenación de los volúmenes del templo.
3. Arquitectura Gótica y Estructura Principal
El templo se organiza mediante una planta de tres naves de cuatro tramos cada una, caracterizada por la ausencia de crucero, lo que otorga una diafanidad espacial reforzada por el uso de pilares fasciculados.
· Pórtico Principal: Finalizada antes de 1492, la portada es un exponente canónico del gótico flamígero tardío con matices del estilo isabelino. Obra de Pedro Cobo, destaca por su abocinamiento y una profusa decoración en las arquivoltas que preludia la transición decorativa de finales del siglo XV.
· Puerta
· Fachada
· Torre de la Trinidad: Situada a los pies del templo, presenta un primer cuerpo gótico de traza pentagonal. Resulta fundamental desde el punto de vista arquitectónico contrastar su geometría con la vecina Torre del Tardón (Torre del Reloj), de planta hexagonal irregular; esta yuxtaposición de torres pentagonal y hexagonal constituye una rareza tipológica en el urbanismo castellano.
4. El Legado Renacentista y el Claustro
La integración del complejo eclesial en la Plaza Mayor de Alcaraz (Conjunto Histórico-Artístico desde 1945) representa un caso paradigmático de subordinación del ritmo religioso al urbanismo civil. El Claustro Renacentista no busca una expresión independiente, sino que imita fielmente las arcadas de las lonjas de la plaza, unificando la estética del espacio público. Esta coherencia formal demuestra cómo la arquitectura eclesiástica en Alcaraz se plegó a la lógica de las lonjas comerciales (Santo Domingo, Regatería y Alhorí), consolidando una unidad visual renacentista de clara inspiración italiana.
5. El Ciclo de Capillas de la Escuela de Vandelvira
El interior del templo alberga un ciclo de capillas que ejemplifican la transición del Plateresco al Manierismo bajo la sombra del maestro Andrés de Vandelvira:
· Capilla de los Ballesteros: Espacio atribuido a Andrés de Vandelvira, donde se aprecia la pureza del Renacimiento italiano en la articulación de sus elementos clásicos y proporciones.
· Capilla de Pedro I el Grande: Vinculada directamente al diseño vandelviriano, destaca por su sobriedad estructural y la integración de la heráldica en el programa arquitectónico.
· Capilla de San Sebastián (Baptisterio): Fechada en 1592, esta obra de la escuela de Vandelvira presenta una portada de marcado carácter manierista. Su relevancia trasciende lo litúrgico, pues funcionó históricamente como sala de solemnidades del concejo, siendo el escenario para la jura de lealtad a Carlos I y la proclamación de la emperatriz Isabel de Portugal como señora de la ciudad.
6. Hito Artístico: El Retablo Mayor
El núcleo pictórico del templo se concentra en su Retablo Mayor. Siguiendo el rigor del Source Context, debemos precisar que las tablas que lo integran son actualmente consideradas obras de autoría anónima, habiendo sido vinculadas históricamente por la crítica al Maestro de Albacete. Estas piezas, recientemente restauradas, constituyen el tesoro pictórico más relevante del museo parroquial, reflejando la asimilación del lenguaje renacentista en la meseta durante el primer tercio del siglo XVI.
7. Tesoros del Museo Parroquial y Escultura
La colección de bienes muebles del templo destaca por una heterogeneidad de influencias que testimonian la importancia comercial de la ciudad:
· Escuela Salcillesca y de Levante: Sobresalen el San Pedro de Francisco Salzillo y las obras de Roque López, como el San Joaquín, la Inmaculada Concepción y el Niño Jesús.
· Influencias Europeas: Se documentan piezas de adscripción borgoñona y napolitana, destacando los grupos escultóricos de La Piedad y El Llanto sobre el Cristo Muerto.
· Artes Industriales y Orfebrería: El inventario incluye piezas de plata de alta calidad como la Custodia, el Cáliz y la Cruz Parroquial. En piedra, son notables la Pila Bautismal y la de agua bendita, además de la excepcional cajonería y la arqueta histórica que completan el ajuar de la sacristía.
8. Elementos Arqueológicos y Precedentes
La iglesia se asienta sobre un enclave de honda memoria histórica que remite a la ciudad visigoda de Castan (o Castaon). En el interior se custodian elementos que corroboran esta antigüedad:
· Estelas funerarias visigodas: Piezas pétreas que evidencian la continuidad del culto en el sitio.
· Tapas de piedra: Atribuidas al periodo visigodo, presentan motivos ornamentales geométricos y simbólicos que remiten directamente a la estética de los siglos VI y VII, vinculando el templo actual con la raíz paleocristiana del asentamiento.

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