viernes, 18 de septiembre de 2026

ALCARAZ, ALBACETE (I): CASTILLO, ACUEDUCTO

PLANO DEL RECORRIDO:

Alcaraz se encuentra en la provincia de Albacete, situada en la Sierra de Alcaraz, entre la meseta manchega y las sierras béticas. Su paisaje urbano combina calles medievales, arquitectura gótica y un extraordinario conjunto renacentista vinculado a Andrés de Vandelvira. El casco antiguo está declarado Conjunto Histórico-Artístico y su Plaza Mayor fue reconocida como Monumento Nacional.

Constituye un punto clave del divortium aquarum peninsular, un nudo geográfico donde convergen cuatro cuencas hidrográficas diferentes:

Guadalquivir: A través del río Guadalmena, formado por la unión de los ríos de la Mesta y El Escorial.

Guadiana: Con el arroyo del Cepillo y el río Pinilla (Guadiana Viejo), origen de las lagunas de Ruidera.

Júcar: A través del río de El Jardín.

Segura: Con el nacimiento del arroyo de las Crucetas, que tributa indirectamente al río Mundo. 

Lema: "Cabeza de Extremadura y Llave de toda España

En su escudo luce el lema: "Cabeza de Extremadura y Llave de toda España”. Este lema procede de su divisa medieval en latín, «Clavis Hispaniae et caput totius Extrematurae» (Llave de España y cabeza de toda Extremadura), otorgada tradicionalmente a raíz de la reconquista de la plaza por el rey Alfonso VIII de Castilla en 1213.

Su significado responde al papel militar y territorial que desempeñó la villa en la Castilla medieval:

«Llave de toda España»: Hace referencia a su posición geográfica de encrucijada estratégica. Emplazada en la sierra y sobre una fortaleza casi inexpugnable, Alcaraz controlaba los pasos naturales que conectaban la Meseta castellana con Andalucía, Levante y el reino de Murcia. Quien dominaba Alcaraz controlaba la puerta de entrada militar y comercial hacia el sur peninsular (simbolizada en las dos llaves que flanquean el castillo en el propio blasón).

«Cabeza de Extremadura»: En la Edad Media, el término Extremadura no designaba la actual comunidad autónoma, sino las tierras de frontera situadas en los «extremos» del avance cristiano hacia el sur. Alcaraz articuló un concejo y un alfoz fronterizo de enorme extensión territorial frente a al-Ándalus, ejerciendo como capital administrativa, defensiva y colonizadora («cabeza») de toda esa franja de frontera castellana.

Su castillo, situado en el cerro de San Cristóbal, dominaba los pasos y controlaba el acceso a la sierra. La ciudad era, por tanto, una especie de puerta de entrada y salida entre el interior castellano y el sureste peninsular. De ahí la metáfora de la “llave”: quien controlara Alcaraz podía vigilar y proteger uno de los accesos estratégicos de Castilla hacia el Mediterráneo y los territorios musulmanes.

¿Cuándo aparece el lema?

Los estudios históricos localizados señalan que la primera aparición conocida del lema junto al escudo se encuentra en la Puerta del Alhorí o de la Aduana, obra renacentista terminada en torno a 1532. Sin embargo, el contenido del lema parece referirse a una realidad anterior, la de la Alcaraz fronteriza de los siglos XIII al XV. Por tanto, probablemente fue una fórmula heráldica fijada en el siglo XVI para expresar una memoria política y militar medieval.

Existe también una tradición que atribuye el blasón a Sancho IV, a finales del siglo XIII, pero esta atribución no está suficientemente demostrada. Lo prudente es distinguir entre:

La realidad histórica: Alcaraz fue una plaza fronteriza y cabeza de un amplio alfoz.

La interpretación heráldica: esa función se convirtió en el lema “Cabeza de Extremadura y Llave de toda España”.

La fecha exacta de concesión: sigue siendo discutida o no está claramente documentada.

 


Evolución Cronológica

Todas las grandes civilizaciones peninsulares han dejado su huella en las tierras alcaraceñas:

Prehistoria e Íberos: Existen pinturas rupestres neolíticas en Los Batanes. Los íberos alcanzaron su esplendor en el cerro del Santo y la piedra de La Molata, donde se cree que se ubicaba la antigua ciudad de Urcesa.

Romanos y Visigodos: De los romanos quedan vestigios de calzadas y puentes emblemáticos (como el del Canto y el de La Reina). Durante la época visigoda, bajo el reinado de Teodomiro, la ciudad pasó a llamarse Castaon o Castan, conservándose de este periodo un jarro litúrgico de bronce en el Museo Arqueológico Nacional.

Época Árabe (Hisn al-Karas): Los árabes tomaron la ciudad en el 712, la trasladaron al cerro de San Cristóbal y la llamaron Al-Karaz ("el cerezo" o "lo consagrado"). Consolidada en los siglos X y XI bajo dominio califal, la fortaleza árabe aprovechó la ventaja táctica del cerro. De este periodo emana la prestigiosa industria de las alfombras de nudo español y las estructuras primigenias de la alcazaba. De este periodo heredamos la agricultura de acequias, las ruinas de la alcazaba y la milenaria tradición de la elaboración de alfombras. 

La Conquista Cristiana y el Fuero de Alcaraz. En 1213, tras un duro asedio que provocó hambre en la fortaleza musulmana, el rey Alfonso VIII conquistó Alcaraz, entrando solemnemente un 23 de mayo. Para favorecer la repoblación de esta inestable zona de frontera, el rey le otorgó un fuero propio basado en el de Cuenca. En 1475, los alcaraceños se levantaron en armas contra el Marqués de Villena para posicionarse a favor de los Reyes Católicos, ganándose el título de "Muy Noble y Leal". Para evitar que cayera de nuevo en manos de la nobleza rebelde, los reyes ordenaron el derribo de las murallas de su imponente fortaleza. Un hito cultural y jurídico de primer orden fue la traducción del Fuero de Alcaraz (originalmente en latín) a la lengua romance, labor concluida por Francisco de Uceda en 1296, fundamental para la identidad castellana de la zona. Juan II otorgó el título de ciudad en 1429. En 1475, Alcaraz demostró su lealtad a los Reyes Católicos al ser la primera en levantarse contra el Marqués de Villena, consolidando su estatus de "Noble y Leal". En el XVI El auge de los telares y el genio de Andrés de Vandelvira (nacido en 1505) transformaron la ciudad. El estatus señorial se reafirmó cuando Carlos I entregó Alcaraz como dote a Isabel de Portugal en 1526. En esta época se construyeron las lonjas y buena parte de la Plaza Mayor, y destacó la figura del arquitecto Andrés de Vandelvira.

Con el tiempo, el antiguo alfoz de Alcaraz se fragmentó en diversos municipios, especialmente tras la creación de la provincia de Albacete en 1833.

MONUMENTOS

Acueducto de Alcaraz (Acueducto de las Candelas)

Ubicado en el acceso occidental a la población, sobre la vaguada que media entre el cerro de Santa Bárbara y el cerro de San Cristóbal, el Acueducto de Alcaraz representa uno de los testimonios de ingeniería civil más relevantes de la comarca. Tradicionalmente calificado de «acueducto romano» por el imaginario local, los estudios históricos y la documentación capitular demuestran de forma incontestable que se trata de una obra civil gótico-renacentista erigida entre finales del siglo XV y principios del XVI.

La necesidad de esta infraestructura derivó del crecimiento poblacional e industrial de la ciudad bajomedieval, que requería transportar caudales desde los veneros serranos y las tomas del río de La Mesta hasta los aljibes interiores y los batanes de tejeduría de lana. La traza del conducto fue asignada a los maestros de cantería Juan de Cózar y Pedro de Cobo, encomendándose la dirección material de las obras al alarife Gil Díaz. En fechas posteriores, el propio Andrés de Vandelvira intervino en obras de refuerzo y reparación de sus tramos de canalización.

El acueducto disponía de una arquería continua de al menos cinco vanos de sillería.

En la actualidad pervive su monumental arco apuntado de factura gótica, erigido con fábrica de sillería regular y dovelas escuadradas que definen dos roscas concéntricas sobre recios machones. Este vestigio aéreo, refleja las pautas técnicas empleadas en la Corona de Castilla para salvar depresiones topográficas complejas con soluciones mixtas de cantería y canalizaciones estancas.




El Castillo de Alcaraz y el recinto amurallado

El Castillo de Alcaraz corona el espolón calcáreo del cerro de San Cristóbal a 1.030 metros. Sus orígenes constructivos se remontan a los siglos X y XI durante la dominación califal y taifa, integrando posteriores adecuaciones cristianas promovidas por la monarquía y las órdenes militares hasta el siglo XV. El castillo sufrió una transformación decisiva en 1475, cuando, tras la victoria de los Reyes Católicos sobre el marqués de Villena, se autorizó el derribo de las murallas para evitar que la fortaleza volviera a ser utilizada por un poder nobiliario.

La fortaleza presentaba una planta irregular adaptada a las cotas escarpadas del terreno, articulada en un triple recinto concéntrico que combinaba defensas de tapial islámico con lienzos de mampostería trabada y sillería en sus ángulos. El núcleo principal albergaba la torre del homenaje, cuarteles de guarnición, estancias del alcaide y amplios depósitos abovedados de agua para soportar sitios prolongados.

Tras perder su funcionalidad fronteriza frente al reino nazarí de Granada, la fortaleza cayó en desuso militar durante los siglos XVI y XVII. En el siglo XVIII, parte de su patio de armas fue acondicionado como cementerio parroquial, hasta que sucesivas campañas de prospección y consolidación arqueológica en el siglo XXI han permitido estabilizar sus torres y lienzos almenados.

















De la muralla urbana medieval que descendía desde la cima para ceñir el caserío se conservan fragmentos embutidos en viviendas y dos accesos históricos:

Arco de la Zapatería, que abría paso al barrio de los menestrales del cuero

 




Arco de Puerta Nueva, reformado en sillería en el siglo XVI para optimizar el paso de carruajes.



Arco de subida al castillo


En el término municipal, a orillas del río Guadalmena, se mantiene la Torre de Gorgojí, una atalaya militar bajomedieval del siglo XIII clave para la articulación defensiva de la comarca. . 

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