viernes, 14 de enero de 2022

DE PASEO POR TRUJILLO (I): PLAZA DE SAN MIGUEL

La Reina Isabel la católica le otorgó la categoría de ciudad. 

HISTORIA

La ciudad de Trujillo, localidad situada a unos 50 km al este de Cáceres, se asienta sobre un enorme batolito granítico, en el antiguo camino de Madrid.

Vistas de Trujillo desde el lavadero

Trujillo es el antiguo Turgalium romano, nombre de raíz celta. Es la denominación latina del topónimo correspondiente al primitivo castro indígena. Los diferentes testimonios epigráficos y funerarios hacen pensar que la Turgalium prerromana se convirtió, durante la ocupación romana, en una población de cierta importancia: Castras Juliae, tributaria de Norba Caesarina; muestra de ello son el elevado número de estelas funerarias romanas encontradas, algunas reaprovechadas por los musulmanes al construir el castillo.

Plaza maayor

Después de una época paleocristiana y visigoda, como queda constancia por los restos de una basílica visigoda, tras muros de la puerta de Coria, la dominación musulmana hace de Trujillo un importante enclave, que sólidamente fructificado, mantendrá una notable actividad, siendo testimonio de ella el mercado ganadero que se celebrara en la zona extramuros sobre la que después se habría de urbanizar la actual Plaza Mayor. Hacia el año 900 se inician las obras del Castillo y en el siglo XI están definitivamente configuradas las murallas, cuyo aspecto -al igual que el del Castillo- se modificará después de la Reconquista. Hay noticias de la existencia de al menos dos mezquitas, de las cuales se conserva algún resto.

En 1186 se inician con Alfonso VIII los primeros intentos de reconquistar la Villa. Entregada a las Ordenes Militares de Santiago y San Julián de Pereiro, pasaría de nuevo a manos árabes en la última década del siglo XII, hasta que en 1232 la villa es definitivamente recuperada por las huestes cristianas de Fernando III. Data de aquella fecha la devoción patronal de Trujillo a la Virgen de la Victoria que, alojada entre dos torreones, constituye el emblema heráldico de la Villa.

Puerta de Santiago

Entre fines del siglo XV y principios del XVI tiene lugar una importante actividad arquitectónica en Trujillo. Se fundan los conventos de San Miguel, La Encarnación y San Francisco; se levanta el Rollo o Picota en el sitio del Mercadillo y se construyen las nuevas Casas Consistoriales, otros inmuebles municipales y privados van configurando la estructura y fisonomía del espacio de la plaza.

El siglo XVI será definitivo para la historia de Trujillo. La población supera abiertamente sus antiguos límites y se expande fuera de la muralla. El desarrollo demográfico trujillano y el enriquecimiento de ciertos sectores como consecuencia de la empresa americana, son las circunstancias que impulsan ahora el desarrollo de la ciudad. Desarrollo que poblará la ciudad de nuevas construcciones nobiliarias, se ampliarán las antiguas fabricas religiosas y proporcionará a Trujillo el aspecto con que la ciudad, prácticamente sin alteración sustancial, llega al siglo XVIII.

Villa y ciudad, separadas por la muralla, mantendrán desde ahora una evolución arquitectónica de distinto signo. Torres, aspilleras, alfices, arcos apuntados y demás elementos arquitectónicos militares y goticistas de los palacios intramuros desaparecen de arquitectura de la ciudad. En ésta se empleará una construcción más abierta en la que elogias y patios proporcionarán una fisonomía diferente a los inmuebles. En el interior de la villa, el aspecto defensivo de alcázares y casas fuertes da paso a otro renacentista.

Trujillo fue tierra de conquistadores, que partieron desde aquí hasta el Nuevo Mundo: Francisco Pizarro, Francisco de Orellana, Alonso de Hinojosa, Diego García de Paredes, Gaspar de Carvajal, Francisco y Gonzalo de las Casas entre otros. Pizarro descubrió el Perú y Orellana el Amazonas y participó en la conquista, también en Perú y Ecuador hay ciudades que llevan su nombre.

Francisco Pizarro

Lavadero del siglo XVI

está situado cerca de las fortificaciones defensivas del Molino y de la Molineta. Dos torres vigías que se usaban durante la reconquista para observar los ángulos muertos que no se divisaban desde el castillo. A este lugar venían a lavar las mujeres a las que pagaban por ello las familias adineradas de la localidad.

Vistas de Trujillo desde el lavadero












PLAZA DE SAN MIGUEL

CONVENTO DOMINICAS DE SAN MIGUEL
La orden de Santo domingo estuvo muy vinculada a Extremadura desde los tiempos del Cardenal Juan de Carvajal, obispo de Plasencia. En Trujillo, su ciudad natal,  y bajo patrocinio de Enrique IV e Isabel I, se fundaron dos casas de la orden  de predicadores una de monjas, bajo la advocación de Santa Isabel y de San Miguel, y otra de frailes, dedicada a la Encarnación.
El primer cenobio de las dominicas estuvo muy cerca de la plaza mayor, ocupaba una parte de la antigua sinagoga de Trujillo, expropiada a la comunidad sefardí en 1492. La primera década del siglo XVI, la comunidad se traslado a un pequeño espacio placero situado junto a la calles Tintoreros y del Pocico; levantando allí un interesante conjunto arquitectónico ampliado luego en 1565, por el arquitecto Francisco Becerra, a quien se debe el claustro renacentista.




PALACIO BARRANTES CERVANTES
Situadas en la plaza de San Miguel, espacio capital de la ciudad durante el siglo XVII , junto al convento de las dominicas se de igual nombre y la antigua Ceca , estas casas pertenecieron a al oidor de la Chancillería de Granada, licenciado en derecho por la Universidad de Salamanca  y miembro del consejo Real de Su Majestad Felipe III, Don García de Barrantes-Cervantes -sobrino del Cardenal Gaspar Cervantes de Gaete. Fueron levantada entre 1615 y 1618 por el maestro de cantería trujillano García Carrasco, a quien se deben las trazas y las monteas del balcón en rincón y esquina con proyección cónica que domina sus dos fachadas, y cuya arquitectura fue tomada del tratado sobre la materia de Sebastiano Serlio.
Han rehabilitadas por la Fundación Obra Pía de los Pizarro, hoy funcionan como sede de la institución , ligada a Trujillo e Hispanoamérica desde el siglo XVI.




CASA DE LOS SANABRIA


DE CAMINO A LA PLAZA MAYOR





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