viernes, 5 de julio de 2024

RECREACIÓN DE LA BATALLA DE CUTANDA (I): CAMPAMENTO

Tras la caída de Zaragoza en 1118 a manos del rey aragonés Alfonso I, el Batallador, los territorios y más importantes ciudades de la antigua taifa caían uno tras otro en poder del Batallador. En 1119 reconstruyó la ciudad abandonada de Soria y repobló su comarca, y en ponía sitio a Calatayud.

En ese momento Alfonso I supo que los almorávides marchaban hacia Zaragoza para intentar reconquistarla con un potente ejército reclutado desde el invierno de 1119 en Molina de Aragón, Lérida, Murcia, Granada, Valencia y Sevilla al mando de Ibrahim ibn Yusuf, caíd de Ishbiliya.

El avance musulmán se produjo ascendiendo por el valle del río Jiloca hasta Calamocha según María Jesús Viguera​ o siguiendo la ruta de Perales del Alfambra y Portalrubio, según Antonio Ubieto Arteta. Alfonso I, decidió salir al encuentro del enemigo, acompañado de las tropas de Guillermo de Poitiers.  

El lugar elegido para interceptarlo fue Cutanda,  encuentro entre ambas fuerzas tuvo lugar el 17 de junio de 1120, -en el año de la hegira 18 de rebia primero del año 514.

El Castillo de Cutanda fue asaltado y destruido por las tropas cristianas, aunque inmediatamente sería rehecho para colocar en él un destacamento de soldados.

La batalla de Cutanda fue una de las más importantes victorias del Batallador. Las fuentes musulmanas no dejan de reconocer la decisiva derrota y las numerosas bajas habidas en la batalla. En el plano estratégico, el desastre acababa con las esperanzas de recuperar Zaragoza para el islam y pocos días después el 24 de Junio, festividad de San Juan Bautista, Calatayud y la mayoría de su distrito se rindieron a Alfonso I.

La batalla pasó a la paremiología popular en la expresión recogida por Zurita «peor fue que la de Cutanda» o «peor fue la de Cutanda» con el sentido de minimizar desgracias.

























































 

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