viernes, 21 de noviembre de 2014

ESQUILADORES DE OVEJAS


Como la lana de las ovejas no cae sola, se hace necesario cortarla para no perjudicar al animal, por ello se procede al esquileo del ganado.
Al esquilar la oveja, ésta pasa menos calor y se engancha menos en la vegetación. Además del aprovechamiento de la riqueza de la lana, sirve también para controlar o eliminar posibles parásitos como pulgas y garrapatas. Se curan las heridas y lesiones de la piel como sarna, micosis. Se limpian y sanean de las picaduras de moscas, se curan los cortes y enganchones y se le da un baño antiparasitario.
En caso de no producirse el esquileo, la lana muerta, impregnada de sebo o grasa, que se queda adherida a la oveja provoca un fenómeno de putrefacción, que produce mucho picor al animal (además de mal olor), lo que atrae a diversas especies de moscas. Este escozor, provoca que los animales se rasquen, produciéndose heridas
Los esquiladores se organizaban en cuadrillas, estando formada por unas 15 personas, encargándose cada una de ellas de una función.Hasta la aparición de las modernas máquinas de esquilar, se desplazaban por sus propios medios (a pie, en carros, con el autobús de línea o con el tren, con toda la maquinaria al hombro y con la ropa en las alforjas) pueblo en pueblo, de comarca en comarca a esquilar ovejas, quedándose en cortijos y casonas por un sueldo más bien bajo, un plato de garbanzos y una saca de paja donde dormir
En el esquileo los agarradores atan a las ovejas por las cuatro patas y se las llevan a los esquiladores que proceden a cortarles la lana con el animal en el suelo.Tradicionalmente se empleaban unas tijeras especiales, formado los característicos "vellones"  que convenientemente anudados se amontonaban en un lugar de la casa para su posterior venta. En algunas zonas se emplearon mesas de esquileo, con el animal elevado facilitando la incómoda tarea. En la actualidad el esquileo se realiza con modernas máquinas eléctricas que simplifican el trabajo

Ajustaron la lana.
Trajeron unas tijeras
para cortarla.
Fue en primavera.
Trajeron una romana
y una tijera.
Eran diez hombres.
En el pueblo les llaman
esquiladores. 
Esquiladores.
Con la lana que esquilan
pueblan la noche. 
¡Ay, si tuvieran
un vellón de esa lana
con la que sueñan!













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