Ficha Técnica de Patrimonio Histórico
Dirección: Plaza San Luis Beltrán, 1 (anexo al antiguo "Pes de la Farina").
Época: Siglo XIV (con remodelaciones críticas en los siglos XV, XVI y XVII).
Estilo: Gótico Valenciano.
Función Original: Almacenaje, custodia y distribución pública de trigo.
Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1969,
Localización y Entorno
El Almudín de Valencia se encuentra en la Plaza de San Luis Beltrán número 1, en pleno corazón del centro histórico (barrio de La Seu, en Ciutat Vella). La plaza que lo acoge conforma uno de los rincones más bellos de la urbe, cobrando un encanto especial al anochecer con el fluir de su fuente de piedra de Xàbia, la cual está coronada por una escultura en bronce de San Luis Beltrán (obra de Vicente Rodilla, 1966), situada frente a su casa natalicia. Flanqueando este entorno recoleto se levanta también el palacio de los Escrivá, una construcción del siglo XV muy remodelada en el siglo XVIII.
Historia y Evolución Institucional
Toponímia
El término almudín o almodí deriva de la voz árabe almud, que designa la unidad de medida tradicional empleada para el grano. El edificio nació de una necesidad vital para la Valencia medieval: asegurar el aprovisionamiento, custodia y posterior distribución del trigo, un producto de primera necesidad cuya escasez constituía una de las mayores preocupaciones de los gobernantes y podía desencadenar graves motines públicos.
Origen
Sus orígenes se remontan a principios del siglo XIV (hacia 1307), cuando comenzó a edificarse sobre el solar del antiguo alcázar musulmán como un almacén de proporciones reducidas. Inicialmente fue de propiedad real ("L'Almodí del Senyor Rei"), pero a finales del siglo XV su gestión y control pasaron a manos del Consell Municipal de la Ciutat, que coordinó una rígida reglamentación de precios y calidad supervisada por un tribunal y oficiales especializados (como medidores, paleros, garbilladores y tirasacos).
El complejo incluía el anexo del "Pes de la Farina" (Peso de la Harina), formando un centro logístico donde la normalización de las medidas aseguraba la justicia en el comercio de un producto de primera necesidad, bajo la estricta vigilancia de los funcionarios de la ciudad.
Para responder al crecimiento de la población, el Almudín se sometió a sucesivas ampliaciones durante los siglos XV y XVI. En 1417, los maestros de obras Guillem Just y Miquel Navarro iniciaron una remodelación que definió la fachada de la calle de su mismo nombre. Posteriormente, en 1455, se confió una nueva ampliación a los maestros Francesc Baldomar, Vicente Gallent, Jaume Lombart y a un joven Pere Compte (quien más tarde alcanzaría gran celebridad por la construcción de la Lonja de la Seda).
Con el cese de su actividad mercantil en el siglo XIX, el edificio inició una andadura como contenedor cultural: de 1908 a 1991 sirvió como sede del Museo Paleontológico municipal, albergando la célebre colección de fósiles donada por el naturalista José Rodrigo Botet. el espacio se sometió a una esmerada restauración integral entre 1993 y 1996, dirigida por los arquitectos Juan Añón, José María Herrera y Rafael Martínez (que obtuvo una mención de los Premios COACV 1996 y el Premio Europa Nostra en 1998), reabriendo sus puertas como sala municipal de exposiciones temporales.
Descripción
Se trata de un edificio de planta rectangular, totalmente exento, que ocupa la manzana comprendida entre las calles del Almudín, Salvador, Angosta del Almudín y plaza de San Luis Bertrán. Es un soberbio exponente de la arquitectura gótica civil valenciana que encierra una notable complejidad debido a las numerosas reformas de su historia.
Exterior
Presenta un aspecto exento y macizo, con potentes muros perimetrales construidos con la técnica de tapia valenciana (variedad del tapial de tierra con gravas y cal apisonada, reforzada con hiladas de ladrillos colocados a tizón) y sillares de piedra en sus esquinas. Su antigua fisonomía militar y defensiva, destinada a custodiar la mercancía, aún es reconocible hoy en día en la parte superior, donde se disponen 47 ventanas cuadradas enrejadas que se corresponden con los huecos de las primitivas almenas.
Los accesos:
El portalón lateral (en la calle Almudín) exhibe un arco de medio punto formado por grandes dovelas de cantería, que sobrevive del antiguo porche derruido en el siglo XIX.
El acceso principal se realiza por el refinado pórtico recayente a la plaza de San Luis Beltrán, levantado en la primera mitad del siglo XVI. Este pórtico se organiza mediante tres arcos de medio punto sobre pilares de cantería que siguen los cánones de la tradición serliana, coronados por los escudos de Aragón y de la ciudad. El arco central probablemente fuera el primitivo, transformado en el ventanal de medio punto que existe entre otros dos, los cuales son adintelados y los restantes del edificio, cerrados todos por fuertes rejas de hierro.
Los muros de cerramiento son de argamasa o ladrillo y de piedra de sillería, visible ésta en los esquinales y en el recreo y muro base de la actual portada. Tan sólo unos sencillos escudos pétreos de Valencia ornamentan de trecho en trecho las fachadas, por lo que llama más la atención la terminación almenada de los cuatro muros, la que confiere al edificio un aspecto fortificado que no ha logrado disimular totalmente la radical transformación que supuso utilizar las almenas o merlones como punto de apoyo de las soleras de madera de la cubierta de parhilera posteriormente añadida.
Interior:
La imponente nave central es más ancha y alta, quedando separada de las laterales por un claustro de 20 arcos de cantería (seis arcos de medio punto en cada uno de los lados mayores y dos en los menores) apoyados en robustos pilares. La cubierta de la nave central se vierte a dos aguas, mientras que las laterales lo hacen a una sola vertiente. Asimismo, destacan unos singulares arcos rebajados que, a modo de arbotantes, unen en los ángulos la nave central con los muros exteriores.
Un patio descubierto de altos muros apeados sobre arquerías, patio que a principios del siglo XVII se cubriría por una armadura de madera a doble vertiente, tal como hoy lo vemos, confiriéndole la planta basilical de tres naves que conserva en la actualidad. Un interesante vestigio de la cubierta periférica, son los cuatro pilares esquinados que arrancan de los ángulos del edificio, en diagonal, y confluyen en los arcos extremos del claustro o galería. Sobre dichos cuatro arcos, aun no sustentándose ya piso alguno, gravita desde luego el equilibrio de los pesados muros de la nave interior, actuando, por contraposición de fuerzas, a modo de arcos de descarga, a más de contrarrestarse dichos muros entre sí por medio de vigas atravesadas de parte a parte con función de tirantes. Dan luz a la nave central hileras de ventanas abiertas en lo alto de los cuatro muros a modo de "loggia" corrida.
Una galería circundante que debió de estar cubierta al nivel de los todavía visibles canecillos, permitiendo crear una especie de porches para el depósito de trigo, en la planta inferior, y barbacana corrida en la superior con las correspondientes almenas, las cuales no carecen de matacanas, vistas desde el interior, y son del tipo de las del lienzo de muralla subsistente, pero casi todas en piedra.
El claustro o peristilo presenta varias peculiaridades arquitectónicas dignas de tenerse en cuenta. Las galerías N y S poseen seis arcos de medio punto en tanto las otras dos se forman con dos cada una, peraltados los de la galería E y apuntados los de la opuesta. Pues bien, la arquería de la galería N, al desviarse de su eje, corta forzosamente el arco de la galería E en lugar de formar un cruce perfecto —como para ganar más espacio— pero corrigiendo tal desviación con una solución que no deja de ser airosa y aun genial: la de retrotraer el pilar común al máximo a base de hacer gravitar el extremo de la desviada galería sobre una ménsula escalonada de gran desarrollo.
La apariencia basilical del interior del Almudín ha sido advertida reiteradamente, pero entiéndase que, en puridad, el edificio se ordena en torno a una planta claustral. El que se proyectara cubrir el patio o nave central con algunas arcadas, —seguramente con función de arcos de entibo—pruébalo los arranques de ménsulas que se advierten en los dos primeros arcos de la izquierda (entrando) de la galería N. Por otra parte, el edificio debió sufrir una ampliación por su fachada E, ya que aquí el primitivo muro de cerramiento se halla ocupando el centro del espacio comprendido entre su correspondiente arquería y la fachada recayente a la plaza de San Luis Bertrán, que es por donde debían entrar los cargamentos de trigo, siendo significativa su orientación al E. La ampliación de esta fachada pudo tener la función de ganar nuevo espacio para habilitar las oficinas de recepción y descarga de la mercancía. La distribución y salida de la misma debía efectuarse por la actual única puerta recayente a la de Almudín frente a la cual se construyó el edificio gremial de los molineros. Naturalmente, el trigo depositado en el Almudín acumulabase en los recintos de las galerías porticadas, reservándose el espacio central para efectuar las operaciones de descarga, peso, etc.
La evolución del Almudín marca la transición del privilegio real a la responsabilidad ciudadana, reflejando el nacimiento de la gestión civil moderna:
Gótico (S. XIV-XV): Se erige sobre el antiguo alcázar musulmán como un depósito real ("L'Almodí del Senyor Rei"). Su función era tan estratégica que los maestros de obra más prestigiosos de la época intervinieron en su estructura inicial. Consistía en un espacio trapezoidal con un patio central originalmente a cielo abierto.
Siglos XV-XVI: La Expansión del Consell Ante el crecimiento demográfico, el edificio se amplía. A finales del XV, la propiedad pasa de la Corona al Consell Municipal, marcando el inicio de una gestión pública rigurosa y funcionariado dedicado al abastecimiento.
Renacimiento y tradición serliana (S. XVI): Se incorpora el esbelto pórtico de la fachada que recae a la plaza de San Luis Beltrán, con arcos de cantería que siguen los cánones clásicos.
Barroco y cierre (S. XVII): En 1609 se inician las pinturas murales. Poco después, el patio central (originalmente a cielo abierto) se cubre con una techumbre a dos aguas para proteger mejor la mercancía, dotándolo de su atmósfera basilical, dándole su forma actual.
El secreto del suelo: Durante las obras, el pavimento de losas del siglo XV se retiró para su conservación y fue reutilizado para pavimentar la adyacente Calle Angosta del Almudín, un detalle que suele pasar desapercibido bajo los pies de los transeúntes.
Las Pinturas Murales
Las pinturas murales del Almudín destacan por las siguientes características esenciales:
Técnica, Ubicación y Cronología
· La técnica y soporte: Se trata de una serie de pinturas realizadas principalmente al temple-cola que decoran tres de los muros interiores de la gran nave central del edificio. Aunque alguna documentación de carácter turístico las califique coloquialmente de "frescos", su acabado técnico real responde a la pintura al temple.
· Datación y evolución: El programa pictórico comenzó a ejecutarse a partir de 1609 (fecha visible en la inscripción más antigua) y se fue enriqueciendo a lo largo de los siglos XVII y XVIII, si bien algunas fuentes documentales señalan que los primeros cuidados y ornamentaciones murales pudieron iniciarse a finales del siglo XVI. Para frenar el deterioro del paso del tiempo, el conjunto pictórico fue restaurado de manera minuciosa en 1942.
Estilo y Estética
· Carácter popular e ingenuo: Las pinturas presentan un marcado estilo popular, ingenuo y espontáneo. Al estar alejadas del academicismo de las grandes escuelas pictóricas cortesanas de la época, poseen un indudable valor de frescura narrativa y expresividad directa.
· Paleta bicroma: Están ejecutadas en tonalidades grisáceas bicromas. Esta sobriedad cromática otorga un aire de unidad estética a todo el conjunto, sin restar protagonismo a la magnífica arquitectura de cantería de los arcos que las enmarcan.
La entrada, el transporte y el comercio del trigo en la ciudad de Valencia. Dado que la escasez del grano era una de las mayores preocupaciones de los gobernantes de la época por el riesgo de motines, las pinturas ilustran de manera fidedigna la entrada, el transporte, la descarga y la comercialización del trigo en la ciudad. Se complementan con diversas leyendas, anotaciones e inscripciones sobre los muros. Estas escenas costumbristas permiten estudiar hoy en día la vida cotidiana de épocas remotas.
Las representaciones de los santos patrones de los gremios, destacando de manera muy visible la figura de Santiago, que intervenían en el funcionamiento y organización de la institución encargada del grano. Reflejan una sociedad donde el comercio y la devoción eran inseparables.
Alegorías Populares: Entrelazadas con las escenas de trabajo, se encuentran piadosas invocaciones y representaciones de figuras de la devoción local valenciana, escenas que forman la "atmósfera histórica", funcionando como un recordatorio visual de que el pan era la garantía de la paz pública. Imágenes del fervor religioso de los siglos XVII y XVIII, incluyendo representaciones de la Virgen de los Desamparados, San José, San Juan Bautista, San Antonio de Padua y San Pascual Bailón.
Descripción:
A excepción del muro S los demás se hallan exornados por este tipo de pinturas.
El muro W:
Contiene un friso con las imágenes de la Virgen de los Desamparados, San José, San Juan Bautista, San Antonio de Padua y San Pascual Bailón. Bajo, en un recuadro flanqueado por motivos decorativos aparece un santo dominico y el beato Nicolás Factor. Se lee, además la siguiente inscripción:
**SENT GVARDIA MATIAS FERRER**.
En el muro N, de izquierda a derecha, aparecen los siguientes paneles:
un Crucificado y dos ánimas del Purgatorio
escudo nobiliario
Búcaros
canastillos de flores y dos aves, y la siguiente inscripción: Un friso con la imagen de la Purísima y alegorías correspondientes, y la inscripción: **ANY 1665. A 12 DE JUNI ENTRA FORMENT NOVELL DE GIRIVELLA SENT GVARDIA JAVME FABREGVES**.
Seguidamente vemos otro friso, éste con las imágenes pintadas, y no simplemente siluetadas como las anteriores, de San Abdón y San Isidro y, al lado opuesto Santa María de la Cabeza, y San Senén, así como al centro y en menor escala la yunta de San Isidro, llevada por un ángel; y una cartela con ángeles tenantes, con la inscripción: **ENTRO GVARDIAN, JVAN ESCRICH. AÑO 1609**. Sobre éste y el anterior friso, vése un gran panel con la Virgen del Rosario, en el centro, y a los lados la Virgen del Puig, San Pedro Nolasco y Don Jaime el Conquistador, formando grupo conforme popular estampa, la Virgen del Carmen entregando el escapulario a San Simón Stock, y San Antonio de Padua con el Niño Jesús, figuras todas toscamente delineadas y coloreadas como las anteriores, inspiradas, a lo que parece, en estampas xilografiadas.
Otro gran panel, de parecidas características y popular estilo, representa, junto al anterior, Custodia con el Sacramento, San Martín y Jesús Pobre, San Jorge y la inscripción: **"A 9 DE JUNI 1672 ENTRA FORMENT NOVELL DE CHIRIVELLA DE FRANCISCO JUSEPH ALAMA GVARDIA."** Bajo el panel corre un friso con las figuras de la Virgen de los Desamparados, San Vicente Ferrer y santo obispo y la inscripción: **"A 19 DE JUNI ENTRA FORMENT NOVELL DE CAMPANAR DE LA VIVDA NA BELLO I SENT GVARDIA CORIANO FABREGAT."**
A continuación sigue otro friso con imágenes de San Vicente Mártir, la Virgen del Sufragio y ánimas del Purgatorio y y la inscripción: **"EL ANO 1666 ENTRO GVARDIA SICVNDO ODLLER."**
Finalmente, en el extremo derecho de este muro N, la inscripción en letras muy grandes: **"ARCIS GARDEN GVARDIA. AVE M 1673. SIN PECADO".**
En el muro E, encontramos un friso con las imágenes de Nuestra Señora del Remedio y San José, San Jaime, San Esteban, San Pascual Bailón y santo caballero penitente de rodillas; y la inscripción: **"EN EL AN DE 1610 A DEV DE JVNI ENTRA LO FORMENT NOVELL DE VISENT OLGAR DE ALDAIA SENT GVARDIA JAVME ALONSO."**
Todas estas pinturas fueron escrupulosamente restauradas por Luis Roig d'Alós.
Además de estas composiciones pictóricas populares, de carácter devocional o como de ex-voto, existen dos paneles de azulejería de cierto interés:
uno sobre el muro de la galería N, en el centro más o menos, se decora con las imágenes de la Purísima, San Vicente Ferrer y tres escenas de milagros atribuidos a este santo, y en la orla inferior se lee la siguiente inscripción: **"ESTE ORNATO SE HIZO A EXPENSAS DE LOS MEDIDORES SIENDO GVARDIAN VICENTE DOMINGO XIMENO. AÑO DE 1765."** En el centro de este panel se ha colocado un tríptico con San Vicente Ferrer, en estilo goticista, pintado hace unos años por Vicente Rodríguez.
el otro en el ángulo izquierdo del muro W.
Uso contemporáneo
El Almudín fue habilitado en 1905 para sede del Museo Paleontológico de resultas del legado a la Ciudad por el señor José Rodrigo Botet (Manises 1842 - Madrid 1915) de su colección de la Argentina. Actualmente el paleontològic-museo de colecciones naturales, se encuentra en los Jardines de Viveros. General Élio (Jardines de Viveros), S/N, 46010, Valencia, Teléfono: 96.208.43.13 Sitio Web: https://www.valencia.es/-/infociudad-museo-de-ciencias-naturales, Correo electrónico: museociencias@valencia.es
En 1925 fue depositada también la colección conquiológica por Eduardo Roselló Bru: Actualmente se encuentra alojada Museo Paleontològic-museo de colecciones naturales citado anteriormente.
Desde su reapertura en 1996, el Almudín funciona como una prestigiosa sala municipal de exposiciones de arte contemporáneo gestionada por el Ayuntamiento. En sus naves han expuesto figuras de la talla de Eduardo Chillida, Yoko Ono, Salvador Dalí, Miquel Navarro, Pablo Palazuelo, Arnaldo Pomodoro y Ripollés. Asimismo, el espacio acoge periódicamente exposiciones históricas y de carácter etnográfico (sobre el Antiguo Egipto, Mongolia, los tuaregs, Jaume I, o las conmemoraciones de la Gran Riada de Valencia).
Actualmente acoge el centro de Recepción del Santo Cáliz (III Año Jubilar) Entre el 30 de octubre de 2025 y el 29 de octubre de 2026, el Almudín asume un papel protagonista como punto de bienvenida para los peregrinos:
· Exposición Inmersiva: Un despliegue tecnológico que narra el periplo del Cáliz desde Jerusalén hasta Valencia.
· Recursos High-Tech: Pantallas táctiles con documentos históricos, proyecciones de hitos medievales y ocho paneles explicativos de alta densidad informativa.
· Accesibilidad Didáctica: El centro ofrece una audioguía gratuita, accesible por código QR, en castellano, valenciano e inglés, diseñada para que cualquier visitante, independientemente de su origen, comprenda el legado de esta reliquia.
Información Práctica para las Visitas
Para los visitantes que deseen admirar este monumento y sus exposiciones, el Almudín ofrece las siguientes facilidades:
· Dirección: Plaza de San Luis Beltrán, 1, 46003 - Valencia.
· 🎟️Precio de la entrada: La visita es gratuita.
· 🕒 Horarios:
o De martes a sábado: de 10:00 a 14:00 horas y de 15:00 a 19:00 horas.
o Domingos y festivos: de 10:00 a 14:00 horas.
o Lunes: Cerrado.
o Cerrado los días 1 y 6 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre.
· 🚌 Transporte Público: Accesible mediante las líneas de autobús 4, 6, 31 y C1 (con paradas próximas), además de las líneas del centro histórico (2, 8, 9, 11, 16, 26, 28, 29, 70, 71, 80, 95 y N2).
· 📞 Contacto y Consultas:
o Teléfonos: +34 963 525 478 / 96 208 45 21.
o Emails: patrimoniohistorico@valencia.es / museos@valencia.es.
· ⏳ Duración Recomendada: 30-45 minutos para una apreciación arquitectónica y pictórica completa.
NOTA:
Los esquemas y gráficos están generados por I.A.
Las fotos de autoría propia
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